domingo, 12 de octubre de 2008

La Mujer Samaritana De Hoy


En el trayecto entre Judea y Galilea ciudades de la antigua Palestina en los tiempos de Jesucristo, existía en la ciudad de Samaria de dónde provienen los samaritanos, una pequeña aldea llamada Sícar junto a la heredad que Jacob uno de los patriarcas hijo de Abrahán le dio a su hijo José, allí estaba un pozo de agua construido por Jacob que servía de acueducto a la ciudad, y Jesucristo haciendo ese recorrido y cansado del largo camino se sentó junto a ese pozo a descansar mientras sus discípulos iban a buscar que comer.

Y a la hora sexta vino una mujer de Samaria a sacar agua del pozo de Jacob; y Jesucristo le dijo: Dame de beber, pero la mujer samaritana respondió diciéndole: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre si.

Samaria, la provincia del centro de la Palestina del tiempo de Jesucristo, estaba habitada por una población que no era puramente judía; desde los tiempos de la invasión asiria (721 a. c), se habían instalado allí colonos de otras naciones, y las razas y creencias se habían mezclado. Cuando comenzó la reconstrucción del templo de Jerusalén después del exilio de Babilonia, Esdras no permitió a los Samaritanos colaborar en ella, por no considerarlos verdaderos israelitas. Los samaritanos, entonces, erigieron su propio templo en el monte Garizín en Samaria. En tiempos de Jesús, la enemistad entre Samaritanos y Judíos era muy grande, siendo peligroso para un judío viajar a través de Samaria. Exactamente igual que hoy. Los judíos, por su parte, tenían a los samaritanos por herejes y paganos y no querían trato con ellos.

Jesucristo pasando por alto tal discriminación racial y religiosa de que tanto alarde hacía la mujer samaritana, inicia un dialogo con ella para darle a conocer el evangelio del Reino de Dios, puesto que él predicaba la igualdad absoluta de todas las razas humanas y pueblos ante Dios; No como contrariamente dicen algunos escritos de la Biblia, que enseñan que los Judíos son el pueblo especial y elegido por Dios, y que Jesucristo de manera exclusiva había venido solo para ser el salvador de ellos, contradiciendo abiertamente lo que Jesucristo mismo predicaba diciendo: Porque de tal manera amó Dios al Mundo ( no solo a los judíos), que ha dado a su Hijo…para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Por lo tanto siendo Jesucristo el don de Dios para la salvación de toda la humanidad; ante el reproche de esta mujer, él le responde: Si conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.

Y la mujer Samaritana, al igual que Nicodemo uno de los rabinos o maestros de la ley de los judíos o sea la ley de Moisés, un Doctor de la Ley o Teólogo de aquel entonces, tampoco relaciona el agua viva que le ofrece Jesucristo con las verdades espirituales del Reino de Dios para la humanidad y piensa que le está hablando del agua del pozo de Jacob o sea del agua que tan necesaria es en nuestra vida cotidiana; y de manera contundente, con mucha lógica y racionalidad humana; la Samaritana desconfía del ofrecimiento de Jesucristo considerándolo inferior a su padre o líder espiritual y político Jacob cuando le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde pues tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?

Este argumento de la Samaritana es la síntesis de todas las teorías filosóficas y científicas del materialismo histórico nihilista que reconoce las diferencias fundaméntales, las distintas funciones y naturalezas del mundo geofísico, así como también los medios y métodos mas eficientes para sacar el mayor provecho de todos esos recursos materiales, pero no reconoce ni quiere admitir la existencia del mundo del espíritu humano, ni de los principios del Reino de Dios con que se relaciona el mundo espiritual y las enormes diferencias que tiene con relación al mundo únicamente material o de la carne o del cuerpo humano.

Jesucristo le ofrecía a esta mujer una clase de agua muy distinta a la del pozo de Jacob; un agua que no solo sacia la sed del alma para siempre, sino que al mismo tiempo se convierte en cada ser humano, en una fuente de agua espiritual que salta para vida eterna, por lo que refutando los argumentos lógicos de la Samaritana le dice: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua qué yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

¿PERO, DE QUE AGUA LE HABLABA JESUCRISTO A LA MUJER SAMARITANA?, OIGAMOSLO DE NUEVO PACIENTEMENTE DECIRNOS:

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. Porque como el Padre Celestial tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en si mismo; y vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo del Hombre; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. JESUCRISTO.

Yo soy el pan de vida; el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. El espíritu es el que da vida;… LAS PALABRAS QUE YO OS HE HABLADO SON ESPIRITU Y SON VIDA. Pero hay algunos de vosotros que no creen. JESUCRISTO.

Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si mi doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí,… de su interior correrán ríos de de agua viva. Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amarías; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Pues si digo la verdad, ¿Por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios. JESUCRISTO.

De cierto, de cierto os digo, QUE EL QUE GUARDA MI PALABRA, nunca verá muerte. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. Si me amáis, guardad mis mandamientos. JESUCRISTO.

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama… el que me ama, mi palabra guardará… el que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Si guardaréis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. JESUCRISTO.

Luego que Jesucristo le explica a la mujer Samaritana la naturaleza espiritual del agua que él le ofrecía, la mujer dijo: Señor, dame de esa agua, para que no tenga yo se, ni venga aquí a sacarla; sin entender aún la significación espiritual del mensaje de Jesucristo, por lo que Jesús, le replica diciendo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.

Jesucristo sabía que la mujer Samaritana sentía en lo más profundo de su alma y de su espíritu una sed espiritual que no había podido saciar EL AGUA DEL POZO DE JACOB; la sed de amar y ser amada, su vida afectiva había transcurrido de marido en marido, sin haber podido lograr la felicidad conyugal y sin haber podido construir un hogar estable con hijos y esposo.

Y por eso, al pedido de Jesucristo de que vaya y busque a su marido y regrese con él, la mujer Samaritana responde a Cristo y le dice: NO TENGO MARIDO. A lo que Jesús agregó diciendo: BIEN HAS DICHO: NO TENGO MARIDO; PORQUE CINCO MARIDOS HAS TENIDO, Y EL QUE AHORA TIENES NO ES TU MARIDO; ESTO HAS DICHO CON VERDAD.

Cuan similar es la historia de esta mujer de la ciudad de Samaria, con el historial de vida de millones de mujeres hoy en pleno siglo 21, que se encuentran desilusionadas de sus amores, de sus parejas, y de sus conyugues del pasado; pero que sin renunciar a su derecho legitimo de realizarse desde el punto de vista afectivo y sexual muy personal, como también familiar y socialmente; siguen sin pausa en la búsqueda contante de de ese ser a quien amar y que las ame de verdad y de manera reciproca.

Una unión de dos, hombre y mujer para complementar ambos sus vidas, para establecer una unión de convivencia en amor, paz y comprensión, para de mutuo acuerdo emprender la consecución de sus proyectos de vida, viviendo con el mayor grado de felicidad posible, conjugando sus mejores conocimientos, actitudes y esfuerzos para contrarrestar todas las adversidades de de este mundo, así como también miles de situaciones que conspiran y atentan diariamente contra la estabilidad y permanencia en el tiempo de su propia unión conyugal.

Unión Conyugal esta, tan apreciable, necesaria e indispensable que es sin lugar a dudas es el mejor ambiente forjador de hogares, familias y sociedad.

Construyendo ambos una unión conyugal igualitaria, donde mujer y hombre sean una sola carne, como lo estableció Dios desde el principio de la creación y que fue enseñado por Jesucristo mismo cuando dijo: Al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por tanto dejara el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.

Y no la injusta y terrible discriminación desigual del machismo mundial, establecido de manera oprobiosa en contra de las mujeres, en las leyes del mundo y hasta en la Biblia, la que muchos han dado en llamar la palabra de Dios, pero allí en la Biblia, están escritas también además de las enseñanzas de Jesucristo, las leyes del Judaísmo o religión de los Judíos, y enseñanzas de algunos discípulos y apóstoles de Jesucristo que abiertamente contradicen la propia y autentica doctrina predicada por Jesucristo mismo acerca de la igualdad absoluta de genero entre un hombre y una mujer.

ANALICEMOS AHORA CUALES PODRIAN SER LAS CAUSAS DE TANTOS DIVORCIOS EN LA VIDA DE ESTA MUJER SAMARITANA.

Aunque el relato del evangelio no especifica las causas de sus tantos divorcios, conocer las leyes, costumbres y tradiciones de la sociedad en que la Samaritana vivía, puede darnos algunas luces al respecto.

Además por todos nosotros son bien conocidas innumerables causas de divorcio, que tienen su origen en el desamor y en una lista larga de maldades productos del odio que logran de manera inadvertida, sagaz y muchas veces en estados de ignorancia e inconciencia desplazar con crueldad al amor, la paz y la comprensión mutua entre los conyugues, que son los verdaderos vínculos que los podrán mantener unidos entre muchas otras cosas

De enunciar estas maldades no nos ocuparemos en este artículo, solo daremos un vistazo a las condiciones sociales que establecen desigualdades injustas de género entre hombres y mujeres, que tanto daño han causado y siguen causando a la mujer y que son el caldo de cultivo que incide de manera nefasta entre las relaciones de cualquier índole que estas sean, entre hombres y mujeres de manera individual o colectiva; y por ende y con mayor intensidad en las relaciones de parejas o conyugues.

ASI ERA LA SOCIEDAD DE LA PALESTINA EN LOS TIEMPOS DE JESUCRISTO Y DE ESTA MUJER SAMARITA; UNA SOCIEDAD PATRIARCAL QUE DESCRIMINABA A LAS MUJERES CONSIDERANDOLAS INFERIORES A LOS HOMBRES.

La situación social de Palestina era patriarcal. La familia hebrea era una familia grande, amplia. La poligamia era lícita, o sea el hombre tenia derecho a casarse con varias mujeres, podía tener varias esposas simultáneamente viviendo en una misma casa, en la casa de familia vivían la esposa principal y las secundarias, los hijos e hijas de todas ellas juntamente con los criados y criadas, esclavos y esclavas.

Al hogar se le llamaba "casa del padre Él padre quien gobierna en ella como señor absoluto. Él es el dueño responsable de los bienes de la familia. Los hijos varones son sus herederos. Las hijas aumentan el patrimonio familiar con el precio que los pretendientes pagan al padre al comprarlas.

El padre es el único que tiene derecho de disponer, dar órdenes, castigar, pronunciar oraciones, ofrecer los sacrificios religiosos y. también él es el maestro de sus hijos.
Como madre, la mujer era respetada y reverenciada, porque los hijos eran considerados un regalo y bendición de Dios, solo por tener hijos y de manera especial si son varones es bendecida la mujer, no así las mujeres estériles que se consideraban por ello desgraciadas y despreciadas por sus maridos.

LA MUJER RECIBIA UN TRATO DIFERENTE AL DEL VARON

La mujer judía de Palestina, en tiempos de Jesucristo era considerada inferior al varón por tener menos ventajas que él.

Existía una expresión, que se repetía con frecuencia; "Mujeres, esclavos y niños" deben estar bajo la autoridad de los hombres.

Como el esclavo y el niño menor de edad (13 años), la mujer se debía por completo a su dueño: al padre si es soltera, al marido si es casada; al cuñado si es viuda sin hijo (Deut 25:5-10).De allí que la mujer soltera estaba bajo la tutela de su padre hasta que cumplía 12 años y solo el tenía autoridad para casarle.

En ese tiempo, el marido es el dueño de la mujer, y ésta no puede disponer ni de los ingresos de su trabajo, ni de lo que se encuentra.

¿CUAL ES LA SITUACIÓN DE LA MUJER HOY EN EL MUNDO?

Todavía hoy se mantienen varios aspectos del patriarcado antiguo, que se instauraron desde el primer momento en que se establecieron las diferencias de genero entre hombres y mujeres, las cuales adquirieron un carácter jerárquico de superioridad del hombre con relación a la mujer, reforzado en las diferentes formas de patriarcados en todas las épocas históricas, por prácticas religiosas, intereses económicos, ambiciones de poder y quien sabe que otras cosas más.

Mencionemos algunos rasgos que subyacen en el inconciente colectivo de muchas mujeres y hombres hoy que son secuelas del machismo patriarcal milenario.

1) La actividad sexual en el hombre es estimulada desde su nacimiento y durante toda su vida, en la mujer es reprimida todo el tiempo.

2) En las relaciones sexuales la actitud y conducta del hombre debe ser activa y protagónica, en la mujer debe ser pasiva y conformista.

3) La promiscuidad sexual es aceptada en el hombre, en la mujer no, en el hombre reafirma y enaltece su género, en la mujer la degrada moralmente y la expone al escarnio público y a castigos inhumanos.

"Las mujeres son consideradas menos inteligentes que los hombres": esta idea se ha utilizado para impedir o limitar el acceso de la mujer a los estudios, así como a puestos directivos o de responsabilidad. En gran parte del mundo el índice de analfabetismo es muy superior aún entre las mujeres.

"Las mujeres existen sólo para el disfrute del varón, son de su propiedad y deben depender de él": se ha justificado así su explotación sexual, acoso sexual, la prostitución, la pornografía, la violencia doméstica, la capacidad del hombre para repudiar a su mujer (pero no al revés) en el islamismo, judaísmo e hinduismo, la exigencia del permiso del varón (padre o marido) para cuestiones legales, e incluso en los casos de violación es exigida.

"La responsabilidad de criar a los hijos es exclusiva o en mayor medida de las madres": este argumento es utilizado para marginar laboralmente a las mujeres, por considerar que sus responsabilidades como madres (presentes o futuras) pueden perjudicar a su trabajo.

En algunas culturas, se considera que la mujer es impura durante los días de la menstruación, llegando a aislarlas del resto de la población hasta finalizar el periodo.

"La mujer induce al hombre al sexo o al pecado cuando permite ver su cuerpo desnudo": justificando así la imposición a la mujer de formas de vestir degradantes (como el burka), o la degradación sexual cuando el hombre considera que provoca con su manera de vestirse.

Es posible que la asimetría de este argumento (que no tiene en cuenta a qué puede o podría inducir el hombre a la mujer), puede partir de ciertas tesis medievales según las cuales la mujer no podía salvarse, o no tenía alma.

También se han utilizado argumentos como el embarazo para justificar despidos laborales de las mujeres.

Desgraciadamente tanto los padres como los sistemas educativos e incluso las religiones, en particular las monoteístas que excluyen de su jerarquía a la mujer, han inculcado tradicionalmente esta actitud, tan absurdamente argumentada, porque pensaban que sin ella se derrumbaría el prestigio del poder en la sociedad. En cierta manera, al educar así, los responsables de la educación reconocían que para ellos, el principio de todo poder era la fuerza bruta, que es lo que denominaban sin paliativos la necesaria energía varonil del jefe.

Si analizáramos las consecuencias de esta actitud en el comportamiento social de los hombres veríamos que lo que llamamos machismo, en el plano de las actitudes, merece el nombre de terrorismo sexista, por ser actos concretos de prepotencia y en donde el hombre maltrata a la mujer sicológica y físicamente, siendo innumerables los casos de homicidios de mujeres perpetrados por sus propios maridos.

LA IGUALDAD DE GENERO ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER Y LA COMPLEMENTARIDAD ENTRE LOS CONYUGUES, DOCTRINA FUNDAMENTAL DE JESUCRISTO, LIBERA AL HOMBRE DE CONVERTIRSE EN EL AMO Y VERDUGO DE LA MUJER Y A ESTA DE SER SU ESCLAVA.

Jesucristo con su comportamiento en la vida diaria y sus enseñanzas se opuso al sistema socio-religioso, dominante y opresivo para la mujer.

Para Jesús la mujer tiene la misma dignidad, categoría y derechos que el varón, por eso, abiertamente rechaza las leyes y costumbres discriminatorias que menoscaban esa dignidad, categoría y derechos, arriesgando en ello su prestigio y su vida.

En el grupo de mujeres que siguen a Jesús hay a quien "había curado de malos espíritus", significa que eran sospechosas de estar dominadas por fuerzas del mal, entre ellas María Magdalena "de la que había echado siete demonios". También habían mujeres casadas como Juana, esposa de un hombre público importante, que también a su vez seguía a Jesús, habían quienes le ayudaban con sus bienes, lo que significa que tendrían cierta libertad y autonomía económica, cosa que sólo podía darse en el caso de aquella mujer que fuese viuda.

A Jesucristo lo acompañaban solteras de no muy buena fama, viudas y casadas, mujeres tan entusiastas que abandonaban casa y familia para seguirlo, algo inaudito para entonces, pues tal conducta era contraria las "buenas costumbres" de aquel tiempo.

Estas mujeres, galileas en su mayoría, discípulas de Jesús, son representadas en lo evangelios como las únicas que fieles a Él, permanecieron en Jerusalén durante su ejecución y entierro, arriesgando su seguridad y su vida. Cuando Jesús agonizaba en la cruz: Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas María Magdalena, María, la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé, que cuando él estaba en Galilea lo seguían y lo atendían; y además otras muchas que habían subido con él a Jerusalén Mateo 15: 40-41.

Las mujeres son presentadas como las verdaderas discípulas de Jesús que han abandonado todo y le han seguido en el camino incluso de su amargo final en la cruz, mientras que los varones, seguidores de él, lo abandonaron y dejaron solo.

Los evangelios de Marcos y Mateo nos cuentan que una mujer es la vocera de la apertura a los paganos: Se marcho de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa, no queriendo que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró, fue enseguida a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una Siria de Fenicia, y le rogaba que echara al demonio de su hija: Él le dijo: Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los perritos. Le replicó ella: Cierto Señor, pero también los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños. Él le contestó: Anda, vete, que por eso que has dicho el demonio ha salido de tu hija. Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado Marcos: 7:24-30.

Aquí se muestra nada menos que una mujer pagana que retomando la imagen de los "perritos debajo de la mesa", aprovecha de la misericordia de Jesucristo que no sólo era para los judíos, sino también para los paganos, los hombres y las mujeres de todas las razas y condiciones sociales del mundo.

Respecto al matrimonio, las decisiones que toma Jesús al respecto, representan una novedad sin precedentes, que va contra las estructuras patriarcales judías del matrimonio.

Jesucristo rechazó el modelo de matrimonio patriarcal, (Mcarcos10: 1-12 y se observa en ésta pregunta:

"¿Le está permitido a un hombre despedir a su mujer?, presupone el matrimonio patriarcal judío que permite sólo al hombre repudiar a su mujer. El divorcio permitido por Moisés, les explica Jesús, no es más que una consecuencia de la mentalidad y la actitud patriarcal, que piensa que Dios entrega a la mujer al poder del hombre para construir su casa y línea familiar; Siendo que es el hombre el quien "dejara a su padre y a su madre" (cortara los lazos con su propia familia ) y se unirá a su mujer y serán los dos un solo ser" (es la asociación igualitaria de hombre y mujer en el matrimonio, y esto porque Dios los ha creado iguales). Por lo tanto lo que Dios ha unido, un hombre no lo separe".

Jesucristo se arriesga en defensa de una mujer prostituta o pecadora como se le llamaba en aquel entonces: Un fariseo lo invitó a comer con él. Jesús entró en casa del fariseo y se recostó a la mesa. En esto una mujer, conocida como pecadora en la ciudad, al enterarse que comía en casa del fariseo, llegó con un frasco de perfume; se colocó detrás de él junto a sus pies llorando y empezó a regarle los pies con sus lágrimas; se los secaba con el pelo, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado dijo para si mismo: Este, si fuera profeta, sabría quien es esta mujer y que clase de mujer es la que lo está tocando: una pecadora

Jesús tomó la palabra y le dijo: Simón, tengo algo que decirte: Él le respondió: dímelo Maestro. Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y el otro cincuenta, como no tenían con que pagar, se los perdono a los dos. ¿Cual de los dos le estará más agradecido?, Simón le contestó: supongo que aquel a quien le perdono más. Jesús dijo: has acertado Lucas7:36-48.

En público Jesús perdona a la pecadora arrepentida, dejándose besar, acariciar y ungir por ella. Esto era inconcebible y escandaloso para cualquier fariseo, y Jesús defiende a esa mujer, y la antepone, en su propia casa, al señor respetable y piadoso que lo había invitado a comer.

Escandalizados, los fariseos, acusarán siempre a Jesús de mezclarse con publicanos y pecadores: "Este acoge a los pecadores y come con ellos" Lucas15:2. "¿Se puede saber por que come su maestro con recaudadores y pecadores?", preguntarán los fariseos a los discípulos de Jesús Mateo.9:11. Y él se atreve a decir en público que "los publicanos y las prostitutas se dirigen en lugar de ustedes al reino de Dios" Mate.21:31.

También defiende con riesgo de su propia vida a una mujer sorprendida en adulterio. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo; acudió el pueblo en masa; se sentó y se puso a enseñarles. Letrados y fariseos le llevaron una mujer sorprendida en adulterio, la pusieron en medio y le preguntaron: Maestro, a esta mujer la han sorprendido en flagrante adulterio; la ley de Moisés nos manda apedrear a tales mujeres; ¿tú qué dices? Le preguntaban esto con mala idea, para tener de que acusarlo. Jesús se inclinó y se puso a hacer dibujos con el dedo en la tierra. Como insistían en la pregunta, se incorporó y les dijo: el que no tenga pecado, que tire la primera piedra Juan 8:2-11.

En otro momento el día sábado sana a una mujer que llevaba 18 años enferma, y la defiende contra el jefe de la sinagoga: Un sábado enseñaba en la sinagoga. Había allí una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu y andaba encorvada, sin poderse enderezar del todo. Al verla, la llamó Jesús y le dijo: mujer, quedas libre de tu enfermedad, y le aplicó las manos. En el acto se puso derecha y empezó a alabar a Dios. Intervino el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, y le dijo a la gente: hay seis días de trabajo; vengan esos días a que los curen, y no los sábados. Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: Hipócritas: cualquiera de ustedes ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar aunque sea sábado? Y a ésta que es hija de Abraham, y que Satanás ató hace ya dieciocho años, ¿no había que soltarla de su cadena en sábado? Lucas13:10-17.

En una oportunidad se muestra que Jesús prefiere la generosidad de la mujer pobre a la de los ricos y esto lo contrapone públicamente, es la generosidad sincera y total de una "pobre viuda", contra la hipocresía de los ricos. Alzando los ojos vio a los ricos que echaban sus donativos en la caja del templo; vio también a una viuda necesitada que echaba unos centavos, y dijo: esta viuda, que es pobre, ha echado como donativo más que nadie, se lo aseguro, porque todos esos han echado como donativo de lo que les sobra, mientras ella ha echado lo que le hace falta, todo lo que tenía para vivir Lucas21:1-4.

Utiliza también a una viuda como modelo para la oración. Para explicarles que tenían que orar siempre y no desanimarse, les propuso esta parábola: En una ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre. En la misma ciudad había una viuda que iba a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario». Por bastante tiempo no quiso, pero después pensó: Yo no temo a Dios ni respeto hombre, pero esa viuda me está amargando la vida; le voy a hacer justicia para que no venga a reventarme sin parar Lucas18:1-8.

De todos estos episodios de encuentros y trato de Jesucristo con las mujeres de su entorno, podemos concluir sin dudas de ninguna naturaleza que Jesucristo con su conducta con relación a la mujer rompió con todas las tradiciones y leyes de desigualdad que discriminaban a la mujer y estableció la igualdad absoluta de género entre hombres y mujeres.

Existe también una categoría o clase distinta de mujeres samaritanas en el mundo hoy, que tampoco tienen marido, por otras diversas causas veamos.

A) Las que una primera vez lo tuvieron y fue tan infeliz su unión, que quedaron frustradas para el resto de sus vidas y renunciaron por temor a seguir fracasando, al estado ideal de todo hombre y de toda mujer, vivir en convivencia conyugal

B) Las que nunca han tenido un marido por diferentes causas entre otras porque no hicieron diligencia alguna para tenerlo, y tomaron una actitud pasiva y resignada esperando de brazos cruzados que este llegara como caído del cielo enviado por dios, y pasan su vida en ansiosa espera desoladora y triste, puesto que de esta manera la enseño a comportarse la cultura machista, porque el hombre si puede proponer y buscar pareja, la mujer solo aceptarla y muchas veces ni siquiera puede negarla, se le es impuesta.

C) Y finalmente están las mujeres samaritanas sin maridos porque hicieron votos de castidad, viviendo según una idea falsa muy difundida y aceptada en el mundo religioso, la que conceptúa la virginidad como sinónimo de santidad y ven las relaciones sexuales intimas como pecaminosas, o menos sanas que la virginidad sexual o castidad.
Resumen conclusivo

1) Para Jesucristo el estado ideal del hombre y de la mujer es vivir en unión conyugal igualitaria y complementaria, puesto que así lo estableció dios al principio de la creación cuando creo al hombre y a la mujer. Marcos 10:6-9.

2) Codiciar con la intención de quitarle la mujer o conyugue de otro es pecado de adulterio, y no tiene que ver en absoluto con el concepto de adulterio de las leyes judías y romanas y de muchos códigos civiles del mundo, que lo tipifican como tener relaciones sexuales fuera del vinculo del matrimonio entre personas solteras a lo que algunos denominan fornicación y entre personas casadas que tienen relaciones sexuales con otras personas que no son sus cónyuges que lo denominan adulterio, para Jesucristo el adulterio es cuando uno de los conyugues repudia o se divorcia del otro y se casa con otros sin causa justificada. Mateo 5:28 y 32.

3) Para Jesucristo solo esta permitido el matrimonio o unión conyugal con una sola mujer o un solo hombre, no admite ni la bigamia ni la poligamia de algunas culturas, el habla de que el hombre se unirá a su mujer, no a sus mujeres. Marcos 10:6-7

4) Para Jesucristo el matrimonio no es indisoluble, ni hasta que por la muerte de uno de los conyugues termine la relación, como se nos hace prometer cuando nos casamos siguiendo el modelo patriarcal del judaísmo.

5) Repudiar o divorciarse y casarse de nuevo con otra mujer u otro hombre es también pecado de adulterio, a menos que sea por alguno de los motivos que son reconocidos por Jesucristo como causales legitimas de divorcio, por ejemplo la prostitución de cualquiera de los conyugues. Marcos 10:11-12.; mateo 5:32.

6) Jesucristo estableció varias causales que justifican el divorcio, para que los conyugues puedan volverse a casar: a) por causa de prostitución en cualquiera de los conyugues. Mateo 5:32. B) si alguno de los conyugues es ocasión de caer al otro conyugue. Mateo 5:29-30. Ejemplo: conductas extremas reñidas con la moral y las buenas costumbres. C) cuando la relación conyugal se interpone como un obstáculo para seguir los principios del evangelio del reino de dios anunciado por Jesucristo. Mateo 10:37. Por lo tanto Jesucristo no condeno el hecho de que la mujer samaritana hubiese tenido varios maridos.

Finalmente debo señalar que la mujer también tenia una sed profunda en su alma además de la de amar y ser amada, la de saber a ciencia cierta ¿cual era la verdadera manera de adorar a dios y de cual el lugar mas indicado para hacerlo, si en el templo de Jerusalén o en el templo de samaria en el monte de garizin? A lo que Jesucristo le responde: mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte de samaria, ni en el templo de Jerusalén adorareis al padre… mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al padre en espíritu y verdad; porque también el padre tales adoradores busca que le adoren.

Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
La mujer Samarita le dice; Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando el venga nos declarará todas las cosas. Jesucristo le dijo: YO SOY EL MESIAS, EL QUE HABLA CONTIGO.

ANGEL SARDI GONZALEZ
CRISTOLOGO - PSICOTERAPEUTA

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