Misión: Poder, facultad que se da a alguien de ir a desempeñar algún cometido.
Entendemos generalmente que una misión, es un cometido que le asignamos a una tercera persona para que lo realice en ciertas y determinadas condiciones.
Pero aquí hablaremos hoy, de la misión o cometido que cada uno de nosotros individualmente debemos elegir para realizar en esta vida, de manera consciente y voluntaria sin que nadie no las imponga por la fuerza.
Es ficticia o falsa la idea de que algún factor externo extremadamente poderoso y ajeno a nuestra voluntad como por ejemplo: la naturaleza, el medio ambiente, las circunstancias que nos rodean, el destino, nuestras limitaciones, Dios o cualquier otra cosa sea la que predetermine inexorablemente la misión de cada uno de nosotros a través de nuestra trayectoria en este mundo.
Pensar que el destino es quien dirige inexorablemente nuestras acciones ha sumido a muchos en una fatal inercia de rutina, desidia y negligencia, desperdiciando de manera absurda todo el potencial que poseen, pero no los libra de su alto grado de irresponsabilidad por haber dejado al azar el rumbo de sus vidas, sin ningún objetivo bien definido, sin programas, sin metas ni propósitos, viviendo vidas vacías, carentes de significación alguna, sin vigor y entusiasmo.
La verdad verdadera es que todos y cada uno de nosotros tenemos la autonomía y libertad necesaria para construir nuestro propio destino, eligiendo de manera consciente y voluntaria nuestra misión de vida aquí en la tierra, sin que tampoco tengamos que dejarnos arrastrar por las fuertes corrientes del momento, ni por el pesimismo que generan en muchos las tormentas, las adversidades y nuestras propias limitaciones.
La historia da cuenta de que las más grandes hazañas o hechos ilustres y heroicos del mundo, fueron realizados por hombres comunes y corrientes que emplearon toda su energía y voluntad para descubrir, conocer y aprender las leyes maravillosas de la ciencia, para luego crear con mucho esfuerzo y trabajo paciente un mundo mucho mejor para ellos y sus semejantes.
Así que, es nuestra responsabilidad y de mas nadie, la elección de cual será nuestra misión aquí en la tierra.
Y en tal sentido consideremos ahora, algunas cosas pertinentes que nos orientan para que tan importante elección sea las más acertada y conveniente, con la cual logremos nuestro mayor grado de felicidad posible y que a la vez sea nuestra ocupación o actividad profesional quien genere nuestros ingresos financieros indispensables para nuestra supervivencia personal y familiar.
Es obvio que cada uno de nosotros si excepción alguna, debemos capacitarnos con los conocimientos y destrezas necesarias para realizar algún tipo de trabajo, que genere los recursos indispensables para nuestra subsistencia.
El deber de trabajar para generar nuestros propios ingresos financieros es un deber personal ineludible, del cual muchos aún no han tomado conciencia y por lo tanto es una de las causas principales de tanta pobreza extrema y miseria en el mundo, por lo que a todas luces conviene que el trabajo lo asociemos hermanadamente con la misión de vida que elijamos.
Hace ya muchos años atrás cuando nuestra sociedad era rural, desde que nacíamos, comenzábamos a aprender un oficio en nuestro propio hogar, enseñados por nuestros propios padres, el mismo que ellos desempeñaban y con el cual nos manteníamos desde el punto de vista financiero, lamentablemente esa sana costumbre no se trasladó a nuestro sistema educativo moderno en muchos casos.
Nuestro trabajo con el que generamos nuestro sustento, ya sea que trabajemos como obreros, empleados, ejecutivos, profesionales de carrera, comerciantes independientes o empresarios debe estar vinculado directamente con nuestra misión de vida, la que desde muy pequeños debemos incentivar en nuestros hijos, ya que ambas deben constituir un binomio inseparable que no debe faltar en ninguna persona, ya que conjuntamente con nuestra familia constituyen nuestra mayor razón de vivir.
Es de suma importancia saber elegir entre tantas ocupaciones y profesiones que existen en el mundo una sola y que esta sea la que mas nos agrade y para cual tengamos mejor potencial para desarrollarla, y que esté dentro de nuestras posibilidades económicas y reales el poderla realizar con mayor placer y satisfacción personal; ya que el querer abarcar muchos campos de trabajo a la vez nos llenará de afán, turbará nuestro ánimo, nos hará inconstantes y no nos permitirá destacarnos en nada en especial y con verdadera excelencia.
Se hace necesario también erradicar de nuestras mente un concepto acerca del trabajo y de nuestra misión de vida sumamente negativo y es aquel que define al trabajo como un castigo de Dios, concepto tomado del judaísmo en la Biblia; por el contrario debemos de hacer de nuestro trabajo diario y de nuestra misión de vida un autentico placer y huir de las actividades que nos roban el tiempo y nuestra productividad y nos desvían de nuestros objetivos definidos.
Es la constancia y perseverancia en nuestro trabajo y misión de vida la que a mediano y largo plazo nos dará los mejores resultados jamás pensados, de allí la importancia de saber elegir para poder mantener esa decisión a lo largo de toda nuestra vida, a menos que las circunstancias conviertan a nuestro trabajo y misión de vida en algo completamente inviable desde todo punto de vista, cosa que sucede con muy extraña frecuencia.
Una ves que tengamos bien definida nuestra misión de vida y elegida la especialidad del trabajo que será nuestra manera de ganarnos la vida, es necesario entonces dirigir todos nuestros esfuerzos y recursos disponibles hacia la capacitación y la realización de nuestros objetivos, desechando constantemente todos aquellos otros caminos que se cruzaran ante nosotros a lo largo del tiempo seduciéndonos y tentándonos para que nos desviemos del camino que hemos elegido.
La vida sin rumbo, sin norte fijo, sin propósitos ni objetivos es una vida vacía, llena de insatisfacciones y totalmente estéril e improductiva.
Ahora mismo es el momento de rectificar tu rumbo, no divagues mas, toma el control de tu vida, define cual será tu misión, elabora tu plan y tu programa y tu horario de rutina diaria y verás con grande satisfacción personal las paz y el bienestar que te producen tus logros alcanzados, el mejor incentivo para seguir viviendo.
Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. Jesucristo.
Si un reino está dividido contra si mismo, tal reino no puede permanecer. Jesucristo.
Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Jesucristo.
Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en la tierra, es la mas pequeña de todas las semillas… pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra. Jesucristo.
Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Jesucristo.
El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor… porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir… Jesucristo.
¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Jesucristo.
El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos. Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Jesucristo.
¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? Jesucristo.
El discípulo no es superior a su maestro, mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro. Jesucristo.
Ninguno que poniendo su mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios. Jesucristo.
Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María tu hermana ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Jesucristo.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Jesucristo.
Con vuestra paciencia ganareis vuestras almas. Jesucristo.
Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Jesucristo.
Mi Padre hasta ahora trabaja… y yo trabajo… Jesucristo.
Entendemos generalmente que una misión, es un cometido que le asignamos a una tercera persona para que lo realice en ciertas y determinadas condiciones.
Pero aquí hablaremos hoy, de la misión o cometido que cada uno de nosotros individualmente debemos elegir para realizar en esta vida, de manera consciente y voluntaria sin que nadie no las imponga por la fuerza.
Es ficticia o falsa la idea de que algún factor externo extremadamente poderoso y ajeno a nuestra voluntad como por ejemplo: la naturaleza, el medio ambiente, las circunstancias que nos rodean, el destino, nuestras limitaciones, Dios o cualquier otra cosa sea la que predetermine inexorablemente la misión de cada uno de nosotros a través de nuestra trayectoria en este mundo.
Pensar que el destino es quien dirige inexorablemente nuestras acciones ha sumido a muchos en una fatal inercia de rutina, desidia y negligencia, desperdiciando de manera absurda todo el potencial que poseen, pero no los libra de su alto grado de irresponsabilidad por haber dejado al azar el rumbo de sus vidas, sin ningún objetivo bien definido, sin programas, sin metas ni propósitos, viviendo vidas vacías, carentes de significación alguna, sin vigor y entusiasmo.
La verdad verdadera es que todos y cada uno de nosotros tenemos la autonomía y libertad necesaria para construir nuestro propio destino, eligiendo de manera consciente y voluntaria nuestra misión de vida aquí en la tierra, sin que tampoco tengamos que dejarnos arrastrar por las fuertes corrientes del momento, ni por el pesimismo que generan en muchos las tormentas, las adversidades y nuestras propias limitaciones.
La historia da cuenta de que las más grandes hazañas o hechos ilustres y heroicos del mundo, fueron realizados por hombres comunes y corrientes que emplearon toda su energía y voluntad para descubrir, conocer y aprender las leyes maravillosas de la ciencia, para luego crear con mucho esfuerzo y trabajo paciente un mundo mucho mejor para ellos y sus semejantes.
Así que, es nuestra responsabilidad y de mas nadie, la elección de cual será nuestra misión aquí en la tierra.
Y en tal sentido consideremos ahora, algunas cosas pertinentes que nos orientan para que tan importante elección sea las más acertada y conveniente, con la cual logremos nuestro mayor grado de felicidad posible y que a la vez sea nuestra ocupación o actividad profesional quien genere nuestros ingresos financieros indispensables para nuestra supervivencia personal y familiar.
Es obvio que cada uno de nosotros si excepción alguna, debemos capacitarnos con los conocimientos y destrezas necesarias para realizar algún tipo de trabajo, que genere los recursos indispensables para nuestra subsistencia.
El deber de trabajar para generar nuestros propios ingresos financieros es un deber personal ineludible, del cual muchos aún no han tomado conciencia y por lo tanto es una de las causas principales de tanta pobreza extrema y miseria en el mundo, por lo que a todas luces conviene que el trabajo lo asociemos hermanadamente con la misión de vida que elijamos.
Hace ya muchos años atrás cuando nuestra sociedad era rural, desde que nacíamos, comenzábamos a aprender un oficio en nuestro propio hogar, enseñados por nuestros propios padres, el mismo que ellos desempeñaban y con el cual nos manteníamos desde el punto de vista financiero, lamentablemente esa sana costumbre no se trasladó a nuestro sistema educativo moderno en muchos casos.
Nuestro trabajo con el que generamos nuestro sustento, ya sea que trabajemos como obreros, empleados, ejecutivos, profesionales de carrera, comerciantes independientes o empresarios debe estar vinculado directamente con nuestra misión de vida, la que desde muy pequeños debemos incentivar en nuestros hijos, ya que ambas deben constituir un binomio inseparable que no debe faltar en ninguna persona, ya que conjuntamente con nuestra familia constituyen nuestra mayor razón de vivir.
Es de suma importancia saber elegir entre tantas ocupaciones y profesiones que existen en el mundo una sola y que esta sea la que mas nos agrade y para cual tengamos mejor potencial para desarrollarla, y que esté dentro de nuestras posibilidades económicas y reales el poderla realizar con mayor placer y satisfacción personal; ya que el querer abarcar muchos campos de trabajo a la vez nos llenará de afán, turbará nuestro ánimo, nos hará inconstantes y no nos permitirá destacarnos en nada en especial y con verdadera excelencia.
Se hace necesario también erradicar de nuestras mente un concepto acerca del trabajo y de nuestra misión de vida sumamente negativo y es aquel que define al trabajo como un castigo de Dios, concepto tomado del judaísmo en la Biblia; por el contrario debemos de hacer de nuestro trabajo diario y de nuestra misión de vida un autentico placer y huir de las actividades que nos roban el tiempo y nuestra productividad y nos desvían de nuestros objetivos definidos.
Es la constancia y perseverancia en nuestro trabajo y misión de vida la que a mediano y largo plazo nos dará los mejores resultados jamás pensados, de allí la importancia de saber elegir para poder mantener esa decisión a lo largo de toda nuestra vida, a menos que las circunstancias conviertan a nuestro trabajo y misión de vida en algo completamente inviable desde todo punto de vista, cosa que sucede con muy extraña frecuencia.
Una ves que tengamos bien definida nuestra misión de vida y elegida la especialidad del trabajo que será nuestra manera de ganarnos la vida, es necesario entonces dirigir todos nuestros esfuerzos y recursos disponibles hacia la capacitación y la realización de nuestros objetivos, desechando constantemente todos aquellos otros caminos que se cruzaran ante nosotros a lo largo del tiempo seduciéndonos y tentándonos para que nos desviemos del camino que hemos elegido.
La vida sin rumbo, sin norte fijo, sin propósitos ni objetivos es una vida vacía, llena de insatisfacciones y totalmente estéril e improductiva.
Ahora mismo es el momento de rectificar tu rumbo, no divagues mas, toma el control de tu vida, define cual será tu misión, elabora tu plan y tu programa y tu horario de rutina diaria y verás con grande satisfacción personal las paz y el bienestar que te producen tus logros alcanzados, el mejor incentivo para seguir viviendo.
Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. Jesucristo.
Si un reino está dividido contra si mismo, tal reino no puede permanecer. Jesucristo.
Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Jesucristo.
Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en la tierra, es la mas pequeña de todas las semillas… pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra. Jesucristo.
Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Jesucristo.
El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor… porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir… Jesucristo.
¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Jesucristo.
El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos. Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Jesucristo.
¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? Jesucristo.
El discípulo no es superior a su maestro, mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro. Jesucristo.
Ninguno que poniendo su mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios. Jesucristo.
Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María tu hermana ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Jesucristo.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Jesucristo.
Con vuestra paciencia ganareis vuestras almas. Jesucristo.
Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Jesucristo.
Mi Padre hasta ahora trabaja… y yo trabajo… Jesucristo.
ANGEL SARDI GONZALEZ
CRISTOLOGO - PSICOTERAPEUTA
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